Diapositiva 1
La caída del Imperio Romano supone el hundimiento de la civilización greco-latina y la casi desaparición de la cultura y el conocimiento científico asociado a ella; con ese hecho comienza lo que conocemos como Edad Media o Medievo, y de los dos mil años que consideramos como de “nuestra era” la mitad corresponden a ese periodo, cuando mencionamos “lo medieval” estamos abarcando mil años de la civilización que configura el actual Occidente y es muy peligroso simplificar tal cantidad de tiempo.
Los mapas de Ptolomeo y el conocimiento que se tuviese de las tierras allende el Atlántico o se perdieron o quedaron en la memoria de algunos que los fueron trasmitiendo de generación en generación, pero en una época donde prácticamente desapareció el comercio el interés por tierras lejanas, peligrosas de acceder y de donde no se pudiese vender con amplios beneficios aquello que se obtenía casi sin esfuerzos (probablemente la púrpura) no hacía que la continuidad en las travesías oceánicas pudiera despertar interés en aquellos que conocían la ruta.
Por otro lado, el localismo importado por los bárbaros frente a la eukumene greco-latina tampoco era el mejor aliado para continuar la política de desarrollo cartográfico iniciado por Eratóstenes, por último la falta de medios técnicos y la desaparición del soporte necesario para difundir la cultura fueron el último punto que cerró la continuidad de los mapas y las vías americanas.
Diapositiva 2
Para encontrarnos con el primer mapa propiamente medieval tenemos que llegar a la edición de manuscritos y a la “iluminación” de estos, y así sobre el siglo X aparece ilustrando la obra de San Isidoro de Sevilla el primer mapa que dio lugar a toda una serie que se conoce con el nombre de “mapas en T y O” y es sencillo deducir el por qué.
En este (estos) mapas, el Norte queda a la izquierda, por lo que la parte superior representa el Oriente y se pueden ver los tres continentes principales de la eukumene greco-latina envueltos por el Océano y cruzados por dos mares que son los que forman la T.
Diapositiva 3
En esta iluminación se amplían un poco más los detalles que no estaban en la anterior.
Diapositiva 4
Pero no se puede hablar de iluminaciones sin mencionar al beato de Liébana, la iluminación gana en detalles, se incrementan el número de lugares conocidos, se sitúa Jerusalén y el Paraiso Terrenal, y el mar Rojo se pinta en ese color, costumbre que se extenderá hasta el Renacimiento.
Diapositiva 5
Otro beato donde el conocimiento de accidentes geográficos se ha incrementado en forma considerable, aunque su ubicación no pase de ser una entelequia. Y ahí tenemos el Mediodía-Meridiano enmarcando por la derecha todo el orbe.
Diapositiva 6
Según los artistas van ganando en materiales las iluminaciones se perfeccionan en belleza y detalle, y aquí, aparecen los “vientos” esos vientos que la Universidad de Ulm colocó en las reproducciones de los mapas de Ptolomeo, y tan extraños al alejandrino como ese 0 con que iniciaron la cuenta de meridianos.
Diapositiva 7
En el siglo XII (1136) el geógrafo musulmán Al-Idrisi confeccionó para Rogelio II de Sicilia la denominada “Tabula Rogeriana” que como buen mapa islámico tiene el Mediodía en la parte superior; abarca 180º con un meridiano central sobre Bagdag, aparecen las Afortunadas denominadas “Al-Qalitat” y en las latitudes de Ptolomeo, horizontalmente está dividido en zonas a las que llama “Climas” lo mismo que Ptolomeo, y los meridianos los agrupa también en zonas.
La rejilla básica son grados, y en ciertos puntos hay “desajustes” corrigiendo las posiciones de las zonas de una cuadrícula respecto a la superior o a la de su izquierda, pero es un mapa que tengo pendiente de estudio.
Diapositiva 8
A mediados de la Baja Edad Media, ya la cantidad de lugares conocidos obliga a que los mapas ocupen toda una doble página de los manuscritos.
Diapositiva 9
Pero los mapas en T y O tienen a mi modo de ver una extraña similitud con una proyección estereográfica de la Tierra con centro en Rodas, eje Mediodía-Septentrión el meridiano que pasa por tal puerto y la barra de la T la perpendicular a dicho meridiano que es la >Línea de Poniente (lestegüeste para Colón) que ya vimos pasaba por Canarias.
¿Es casualidad o son “recuerdos” de algún mapa que quizás existiese en tiempos anteriores?
No hay datos para contestar a esa pregunta, pero ahí queda la anotación.
Diapositiva 10
Poco antes de la desaparición de la Orden del Temple (dos o tres décadas al descubrimiento de Planarius de la Geografía de Ptolomeo) apar4ecen unos mapas que comienzan abarcando el Mediterráneo y que modernamente se han designado como portulanos, durante los siglos XIV y XV los talleres de las escuelas cartográficas de Génova y Mallorca proporcionaron una gran cantidad de ellos.
Tienen características comunes como esos círculos que he dibujado, donde están situados una serie de puntos con las direcciones marcadas por una presunta Rosa de los Vientos, de donde nacen líneas que los unen entre ellos. A esos nudos se les ha dado el nombre de “nudos de viento”, “círculo de vientos” a la circunferencia donde están situados y “líneas de viento” a las líneas que unen los nudos, sin que nada tengan que ver con lo que yo he venido definiendo como tales a lo largo de mis charlas.
Los portulanos pueden tener uno o dos círculos de viento, cuando tienen dos y son tangentes (como el de la figura) el punto de tangencia recibe el nombre de “ombligo del portulano”.
Diapositiva 11
La figura muestra la llamada “red de vientos” de un portulano de dos “círculos de viento”, en los mapas se suelen representar en dos o tres colores (rojo, verde y negro) Las hay (como es el caso) de 32 “nudos de viento” en cada círculo, o de 16. Como dije antes siguen las puntas que tiene una Rosa de Los Vientos.
Diapositiva 12
Pero, a veces, los círculos no se muestran completos en un portulano, como es el caso que muestro.
Diapositiva 13
O como en este otros que parece haber dos puntos que inicien otro círculo pero que han quedado ahí como si el mapa estuviese rasgado.
Diapositiva 14
O como en el caso de Cresques que presenta el ombligo de su mapa en dos posiciones distintas una al Este de Córcega y otra al Oeste, y repite parte del dibujo de la Tabla V en la Tabla IV.
Diapositiva 15
Otra de las características de los portulanos es que el llamado “eje del Mediterráneo” (paralelo 36ºN) tiene una inclinación de 11º en la mayoría de ellos, aunque como en el caso de los “círculos de viento”, hay alguna excepción.
Pero la semejanza entre el portulano representado en la parte superior de la imagen, y la figura inferior (obsérvese como se ajusta la línea por las costas de Andalucía, norte de África, Sicilia y Grecia) puede hacernos pensar que en realidad estamos tratando con algún tipo de proyección.
Diapositiva 16
Y lo cierto es que en los tres portulanos que yo he estudiado con profundidad (carta Pisana, Dulcert y Cresques) se cumple que se trata de una proyección estereográfica como la utilizada por Eratóstenes pero contra el plano secante a la esfera, no el tangente.
Para Eratóstenes el módulo de 6 sobre la superficie terrestre se trasformaba en 7 en su plano; en los tres portulanos mencionados 18 unidades sobre la superficie, se trasforman en 17 sobre el mapa.
Diapositiva 17
Aquí tenemos una representación de esa proyección, y el “ángulo de anchura” que nos proporciona es de 141,16º ; pero ahora tenemos que resolver dos problemas ¿dónde está situado el meridiano central de esa nueva eukumene?
¿Qué tipo de líneas verticales y horizontales tiene esa proyección? ¿meridianos y paralelos como Ptolomeo? ¿meridianos y líneas de viento? ¿otro tipo de líneas? ¿Qué relación tienen esas líneas con las líneas de vientos del portulano?
Diapositiva 18
Si consideramos como hipótesis que el final de esa proyección coincide con el final de la eukumene ptolemaica y nos vamos desde ese meridiano 141º hacia el Oeste, tenemos como principio de la proyección de los portulanos un meridiano que pasa, curiosamente, por las Azores.
En la imagen tenemos el meridiano de Rodas, la Línea de Viento de Rodas, y en color oscuro el meridiano mencionado que marcaría el comienzo de la proyección que origina los portulanos.
Diapositiva 19
Curiosamente la zona comprendida entre ese meridiano origen de la proyección de los portulanos, y el inicio de la proyección de los mapas tolemaicos es lo que reclamaron los portugueses en el Tratado de Tordesillas, y el propio Tratado dice exactamente cuantas líneas hay entre ambos meridianos, aunque no precisa si son leguas, millas o grados…
Dios juega a los dados, y el azar tiene unas leyes, pero en los terrenos de la ciencia, las “casualidades” nada tienen que ver con el azar, y lo que estamos contemplando parece ser una de esas “casualidades”.
Si buscamos el meridiano central entre el meridiano final de los mapas ptolemaicos, y el que acabo de calcular obtenemos como resultado el valor de 47º 30’ E, exactamente a 3º al este del meridiano de Bagdag por lo que considero que no es mala la hipótesis de que el meridiano central de los portulanos es el meridiano de Bagdag, y que la proyección de los portulanos podría extenderse aproximadamente 70,6º hacia el este y el oeste de Bagdag, quedando las islas de Cabo Verde dentro de esa proyección.
Diapositiva 20
Pero la relación entre 17 y 18 tiene algunas propiedades tan “curiosas” como la que muestro en la figura.
51º es donde Colón situaba (teóricamente siguiendo a Esdrás) las “islas y tierra firme” del otro lado del Océano, pero 51º según su mapa, que son 54º en la realidad, si les suman los 18º que separan a la isla de El Hierro de Greenwich tenemos una longitud de 72ºW, exactamente el punto donde quedó embarrancada la Santa María y donde se fundó Fuerte Navidad.
Diapositiva 21
La imagen superior nos muestra una parte de un mapa de Colón (o de su hermano Bartolomé) de La Española donde sitúa Fuerte Navidad, mientras que en la zona inferior tenemos la situación real y localizada de la misma ubicación; prácticamente sobre el meridiano actual 72º W.
Diapositiva 22
Y aún queda la propiedad que muestro aquí.
Alfragrano era un matemático que junto con Al-Kwarizmi y otros muchos estuvieron en la Escuela de Sabiduría de Bagdag durante el reinado de Al-Mammun que ya mencioné. Según un geógrafo del siglo XI para medir la longitud del grado, en el desierto próximo a Bagdag Alfragrano junto con otros compañeros partió constantemente en dirección norte, andando, hasta que recorrieron exactamente un arco de un grado de meridiano (unos 111 km) Lo mismo hicieron otros científicos por en dirección sur.
Después, confrontaron sus medidas y decidieron “en consenso” que la longitud de arco de un grado de meridiano terrestre era de 54 2/3 millas.
Y el geógrafo se quedó tan panco después de contarnos tan lindo cuento, pero nos proporcionó un dato valioso: en la Casa de Sabiduría de Bagdag se hizo una toma de “la medida del mundo”. Lo que en realidad calcularon es el valor de la milla en la proyección 18 a 17 para realizar mapas, y desde luego nadie quería desvelar que ese valor del grado era sobre un mapa y no sobre la superficie terrestre…
Y confirma esta teoría el hecho de que el califa Al-Mammun decretó en el primer cuarto del siglo IX una reforma en el sistema de medidas musulmán, el pie que tenía un valor de 16 dedos y por tanto 320 mm, lo pasó a 18 dedos, es decir 360 mm. ¿Por qué necesitaban múltiplos de 18? Porque (basándonos en nuestro sistema actual) es muy sencillo decir que cada dedo son 10º y establecer una escala para los mapas.
pero ese valor llegó hasta Colón que sí sabía que era un valor sobre el mapa…
Diapositiva 23
Lo deja explicado muy claro en la carta que escribe a los Reyes acompañando a su mapa, es un valor sobre el mapa, no sobre la superficie de la Tierra, de ahí que todas las anotaciones que sobre el tema tienen reseñadas los libros de la Biblioteca Colombina diciendo que es sobre la superficie de la Tierra, o no son del Almirante, o si lo son fueron escritas con propósito de esconder la realidad y fueron realizadas con posterioridad a esta carta a los Reyes Católicos.
Diapositiva 24
Y es nuevamente el Almirante el que nos descubre cuales son las líneas que tiene su mapa y los portulanos… Los paralelos de su mapa son líneas de viento, de ahí que la Ysabela y la Gomera estén en la misma línea…
Juan de la Cosa, al que enseñó a “cartear” el propio Colón, coloca en su mapa a Guanahaní enfrentada con el Hierro.
Diapositiva 25
El mapa de Colón podría tener el aspecto de la imagen, una rejilla grado a grado con el valor de la proyección y posteriormente la escala aplicada, y al final una línea roja vertical que separaba las islas descubiertas en el Primer Viaje de las descubiertas en el Segundo y que sería la Línea del Tratado de Tordesillas.
La rejilla corresponde a meridianos y Líneas de Viento y en la realidad son perpendiculares al meridiano inicial.
Diapositiva 26
Pero en los portulanos, no aparece el meridiano inicial, seguramente porque los cartógrafos desconocían su situación, entonces ¿Cómo hicieron la rejilla para poder calcular los grados?
Gracias a los Nudos y Líneas de Viento. Sobre el casquete esférico esas líneas son arcos de círculo máximo así que permiten tener en la proyección magnitudes verdaderas y la intersección de los nudos proporciona la forma de conseguir “paralelos”; si uno de los ejes verticales de los círculos de viento se alinea con un meridiano real, el eje horizontal de ese círculo será una Línea de Viento que nos lleve al Güeste y al Este de dicho meridiano, y ahí se puede establecer la escala del mapa.
Pero ese enrejillado no da una separación uniforme de las líneas horizontales y verticales como ocurría en el mapa de Colón, porque la misma distancia sobre una Línea de Viento nos va a dar una longitud distinta en horizontal y en vertical en función de su posición en el mapa. Observemos la línea azul y la línea roja situadas en el primer Círculo de Viento, es evidente que tienen longitudes muy distintas, sin embargo la diferencia de grados entre las líneas verticales será la misma, y contra más lejos estemos del centro de la circunferencia más cercanas se vuelven las líneas verticales y horizontales, por lo que no se puede proponer una escala uniforme para todo el portulano.
Si basta con un círculo situado sobre un meridiano ¿por qué los portulanos tienen dos círculos de viento? La respuesta la dejo para más adelante.
Diapositiva 27
La primera escala, en la parte superior de la izquierda pertenece a la Carta Pisana y es totalmente distinta al resto de los portulanos, las otras son de Dulcert y Cresques. Se puede ver que se dibujan siempre (en todos los portulanos) entre dos líneas verticales u horizontales de las que unen Nudos de Viento, y se realizan en forma manual porque la distancia real habría que medirla sobre el viento del meridiano principal y aquí lo que sitúan son las proyecciones de esa distancia por lo que el valor es siempre aproximado y varía cuando se pasa al segmento siguiente.
De ahí que los cartógrafos no le den a las escalas más que un valor simbólico y su representación se haga siempre “a mano alzada”.
Por eso la insistencia de Colón en su carta a los Católicos de que en su mapa se pueden medir directamente las leguas reales, porque él sabía muy bien que las medidas sobre los portulanos de su época eran siempre aproximadas.
Diapositiva 28
Y en definitiva, estas son las conclusiones a las que podemos llegar tras esta charla.














un trabajo fabuloso en contenido y presentación…enhorabuena…
un beso
Quizá cambie algunos datos en tu interesante exposición pero podrías tener en cuenta que: 1. los portulanos comenzaron a ser hechos cuando llegaron a Europa occidental las brújulas que a través de los árabes arrivaron desde Oriente, y las rutas de los mismos son hechos por los pilotos de las naves, por lo tanto cada una de esa líneas loxódromas no se corresponde con el polo geográfico sino con el magnético.
2. Entre los múltiples aportes que Eratóstenes (275-194 a.C.) hizo a la geografía y a la cartografía, es de destacar el haber medido la circunferencia terrestre con una exactitud asombrosa. Su calculó fue de 39.500 kilómetros, cuando en los tiempos modernos se determinó que se trata de 40.000. Sin embargo, un sucesor suyo, Posidonio de Rodas (135-50 a.C.), estableció la idea que la circunferencia terrestre era de sólo 28.400 kilómetros. Así, cuando Ptolomeo calculó la proyección necesaria para una representación fiable de la superficie terrestre siguiendo la medida de Posidonio, además de aumentar la extensión en 50 grados, casi todas las longitudes quedaron demasiado grandes, dando un panorama que entre el extremo oriental de Asia y Europa, había otra distancia que la real.
El tema de que la realización de portulanos es debida a la llegada de la brújula es una simple teoría sin demostrar, aunque los historiadores se “agarran a ella como un lapa”; primero no hay constancia exacta de cuando se comenzaron a dibujar los portulanos, ni tampoco de cuando llegó a la Crtistiandad la brújula.
Segundo, no se han querido estudiar otras dormas de determinación de distancias loxodrómicas conocidas desde la Antigüedad, que dan como resultado un sistema de coordenadas distinto al de paralelos y meridianos, tal como el que utiliza Colón en su mapa, donde La Española y El Hierro están unidos por una loxodrómica a la que el propio Almirante denomina “paralelo”.
Por último, el valor que atribuyes a Erastótenes sobre la longitud del círculo máximo, es erróneo y puedes ver la explicación en los trabajos del profesor Laguarda Trías.
El valor sobre esa longitud proviene de Aristóteles basado en los trabajos (creo aunque tendría que consultarlo) de Anaximarco, afirmando que era una verdad incontrovertible la esfericidad de la Tierra otorgándole un valor a la longitud del meridiano de 40.000 al que algunos traductores árabes han añadido “millas” y otros “estadios”, lo que es imposible ya que ambas magnitudes son posteriores al filósofo.
Con un valor de 40.000 dividiéndolo por los 360 grados de la circunferencia, y por el valor de 60 minutos por grado resulta un valor significativo aproximado de 182 (181,5118151….) que es exactamente el valor en metros del estadio olímpico, introducido en la Grecia Clásica como unidad de longitud sobre el 350 a.C.
Los grigeos hicieron como aquellos que definieron el metro y dieron a la cuarta parte del meridiano un valor de 10.000 (en el siglo XIX se le dió un valor de 10.000.000).