¿Extraños en la noche?

18 06 2008

Lisboa antigua y señorial que desde el castillo de San Jorge se muestra a los pies del turista que busca entre las callejas de la Alfama la grandeza de la corte más singular de la Cristiandad allá por 1480… la caída del Sol sobre el Océano reflejándose en el Tajo hace olvidar por unos instantes a la voz de Sinatra diciendo: Salgo a caminar, la noche es bella, brilla la ciudad con mil estrellas.. y tienes que sustituir noche por tarde, porque las estrellas son los miles de pequeños soles reflejados sobre las crestas de las aguas del río haciendo tililar al astro que en ellas se refleja.

Y el turista va viendo como grandes naos medievales, similares a la Santa Maria colombina, depositan sobre un puerto de ilusión porque existió, pero ya no existe, esclavos, azúcar, maderas, animales de fábula con unos cuellos de una longitud exagerada, mulas pintadas a rayas blancas y negras, lagartos enormes que tienen que portar entre dos hombres con el animal colgado de un palo, y aves de unos colores estridentes que graznan peor que los cuervos o las urracas…

Y el turista deja pasar su visión y desciende hasta la Alfama en busca de un lugar donde al tomarse una copa de Oporto blanco y frío pueda escuchar esa música sentimental, melancólica y desgarrada que dicen nació en ese barrio: el fado, y el turista cumple con el rito sagrado de todos los turistas que van a Lisboa y se siente satisfecho por haberlo hecho en forma personal, paseando entre las calles, eligiendo una taberna al azar, presuntamente fuera de lo que se supone es el circuito para turistas y se deleita con presunto y queixo saboreando el vinho de Porto en una mezcla de aromas y sabores absolutamente fuera de la más estricta ortodoxia gastronómica pero en lo mejor de los gustos internos del propio turista, y así, cuando llega ese café portugués que al propio turista le parece infinitamente mejor que el italiano se cierra la tarde con el estómago en el punto justo para no sentirse pesado y un sabor en el paladar cuyo recuerdo perdurará en la memoria del turista por muchos años.

Y al levantarse de la mesa piensa el turista que lo mejor es dirigirse hacia su hotel que está en el barrio Alto dando una larga caminata y gozando de la canción de Sinatra como fondo de una reflexión que se hace cuando ya definitivamente se ha empapado de que es cierto, que la noche es bella, muy bella: Something in my heart, Told me I must have you… ¿Por qué se fue Colón de Lisboa?

Y el turista reflexiona acortando el paso: era un hombre cercano al entorno real, aunque fuese por matrimonio y se hubiese quedado viudo en esos momentos encontrar nueva esposa hubiese sido sencillo (por supuesto olvidemos el amor, las esposas se compraban o se cambiaban) haciendo caso de las apostillas que ha estudiado Juan II sabía que el famoso mapa graduado de las costas de Brasil sólo Colón era capaz de interpretarlo… y eso le hubiese asegurado en la corte portuguesa una vida de un nivel más que aceptable. ¿por qué abandonó todo eso para lanzarse a una aventura de resultado muy incierto?

Consideraba el turista en su paseo lisboeta que motivaciones como la fe en su propio destino, y demás frases rimbombantes y decimonónicas que suelen acompañar la aventura del cartógrafo son oropeles vacuos para adornar una leyenda mítica que se cree única en la Historia, Colón mostró su verdadera personalidad como Gobernador y Visorrey de La Española, y ahí se refleja ansia de poder y de riqueza, así que ese debió ser el motivo fundamental por el cual dejó Lisboa y se propuso vender sus conocimientos a otro postor.

Porque Colón sabía que por muchos territorios que él pudiese mostrar, si los mostraba como conocidos en el pasado algún Reino solicitaría su posesión mostrando “pruebas” de su ocupación por gente del Reino con la validez “suficiente” para convencer al Papa de turno, ahí estaba el caso de Canarias. Se conocían desde la Antigüedad, pero los primeros en situarlas en cartas de navegación y por tanto permitir el acceso de cualquiera hasta ellas, fueron los mallorquines; pero acabaron disputándoselas Portugal y Castilla la primera en base a que el mapa de Ptolomeo tiene una extraña prolongación del cabo de San Vicente hacia el Oeste dejando a las islas más próximas a la costa portuguesa que a cualquier otra, y Castilla en base a que las Islas, en la época romana pertenecieron a la Mauritania Tingitana cuya administración dependía de la provincia romana de la Bética. Así que no podía dar a conocer esos territorios partiendo de la base de que ya eran conocidos porque su recompensa sería la de unos miserables escudos.

Pero si formaba una empresa con otros socios, y “descubrían” esas tierras, la situación era semejante era al Papa al que le correspondería decidir (en nombre de Dios, “propietario” del Mundo) a quién le concedía el alquiler y su “empresa” seguiría quedando fuera de juego y él sin ver recompensados sus conocimientos. Su única posibilidad consistía en aliarse con un Rey Cristiano que por entregarle esas tierras le diera una recompensa a la altura de lo que él esperaba lo que significaba que dicho Rey tenía que tener mucho poder dentro del Vaticano para que este le concediese el derecho de unir dichas tierras a sus Reinos. Y además, sólo había dos reyes a los que él pudiera demostrar que sus afirmaciones eran ciertas: El Rey de Francia y el Rey de Aragón ¿por qué? porque Colón sabía muy bien que ambos tenían una copia del Atlas de Cresques de 1375. Con esa copia en la mano sus palabras no sonarían como un proyecto delirante…

El turista se detuvo, un golpe de aire húmedo le dio en la cara y necesitó sentarse en un banco de la avenida por la que caminaba para rebobinar todos sus pensamientos en un discurso más o menos coherente y agradeció no encontrar un bar abierto donde le sirviesen otro Oporto blanco y frío que a lo mejor le hubiese enturbiado la mente, encendió un cigarro y se tiro a los pulmones una calada larga, profunda saboreando cada molécula de humo que se posaba sobre sus zonas internas…

Cómo olvidar
aquel instante,
que te vi pasar
tan deslumbrante;
mía tú serás
toda la eternidad.

 


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3 respuestas para “¿Extraños en la noche?”

18 06 2008
Colombine (11:16:55) :

No tengo las palabras que quisiera para expresarte lo que me ha gustado …Es para mi un relato excelente en su composición …pero lo que más admiración me ha causado son los ojos de “ese turista”….de mirada profunda …que cuando mira sabe discernir lo auténtico de lo que otros quieren que vea …y eso no es nada fácil ….

Enhorabuena turista…!lo que se puede aprender viajando contigo!

18 06 2008
julio navarro (13:22:26) :

Una magnífica disgresión para un enamorado de Lisboa, como lo soy desde mi juventud.

18 06 2008
Moisés (14:46:11) :

Te sigo, te sigo.

Un abrazo.

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