Recapitulando.

9 06 2008

Después de lo mostrado en este capítulo creo que ha quedado claro que existió un predescubrimiento puesto que Colón conocía exactamente cual era su punto de destino antes de partir, pero ese predescubrimiento no fue debido a la entrega a Colón de una carta de navegación de un posible protonauta, eso es una leyenda más de la propia familia cuando vio que en su época la gente no se “tragaba” la historia que la propia familia quería vender. Siempre era preferible que la gente creyese esa leyenda en vez que apareciera la historia auténtica de la Primera Navegación en la cual aún no he entrado.

Creo que he podido explicar todos los números de Colón con las unidades de longitud utilizadas en su época, legua de a cuatro, millas de diez estadios y millas romanas, grados, y el por qué la escala ficticia de los portulanos de 3/4 lo cual, hasta ahora no había explicado nadie: historiador, marino, matemático geógrafo, cartógrafo, astrónomo o especialista en cualquier disciplina de los muchos que han tratado y estudiado el tema colombino.

Y ello, nos ha llevado a varias conclusiones inmediatas que destrozan toda la historia inventada por la familia Colón sobre los orígenes y vida anterior de su llegada a España (entiéndase Castilla o Aragón) del futuro Almirante de la Mar Océana, porque Colón tiene unos conocimientos geográficos y matemáticos muy concretos que no ha podido adquirir más que a través de familias de cartógrafos que en su momento trabajaron para la Orden del Temple, ya que como demostraré en este blog más adelante, la Carta Pisana es una carta de navegación dibujada para la Orden y que está realizada con los parámetros con los que Colón realizó la carta que envió a los Reyes junto con Antonio Torres.

Pero además, Colón conocía exactamente el tamaño real de la Tierra conocido en la Antigüedad y reflejado por Ptolomeo, aunque una mala traducción de su obra haya hecho que llegue hasta nosotros una versión errónea de la misma, de la cual el primero en percatarse aunque sin llegar a fondo en todas sus consecuencias el profesor Laguarda Trías. Colón escondía pues secretos muy importantes que sólo se revelaban en círculos muy concreto sobre los cuales desconocemos todo.

No debemos olvidar ante todo y sobre todo, que Colón era un auténtico rufián como se pone de manifiesto en las declaraciones de los testigos que acompañaron a la pesquisa de Bobadilla en La Española cuando fue depuesto de sus cargos de Visorrey y Gobernador, así que el objetivo fundamental de Colón para vender parte e sus secretos era conseguir poder, el máximo poder en esas tierras que él sabía que existían y para ello fue capaz de actuar con el máximo de disimulo y ocultación de su auténtica personalidad hasta que lo hubo conseguido. Si a eso unimos su inteligencia, y no hay ninguna duda de que la tenía en una gran medida, su cautela, su astucia, su capacidad de disimulo, y su facilidad (así como la de buena parte de su familia) para las falsificaciones documentales podemos entender que prácticamente no haya dejado pista tras de él para poderle rastrear, actuando como los zorros que borran su propio rastro con la cola.

He podido mostrar parcialmente que Colón conocía el Atlas Catalán de 1375 y los secretos que dicho Atlas guarda (y aún mostraré más) ahora falta por demostrar como es posible que Colón conociese un Atlas cuyo original se encontraba en los Archivos de los Reyes de Francia…

Pero aunque todo eso no lo pudiese hacer, haber demostrado que Colón conocía no sólo el tamaño del mundo sino un sistema de coordenadas inédito totalmente hasta que yo lo presenté en el Congreso Internacional del V Centenario de la muerte del Almirante, ya sería suficiente como para revisar toda la historia que nos cuentan Hernando y las Casas y que remata Morrison con esa derrota de navegación hacia Waitling donde mantiene el paralelo 28º N. hasta la mitad, para desde allí poner proa con todo descaro rumbo a la isla que el hizo, antes de esa navegación, que cambiase su nombre por el de San Salvador diciendo que esa desviación era debida a la declinación magnética (cosa imposible de demostrar como él sabía muy bien) y encogiendo el valor de la milla romana en un 11% para “no pasarse” de destino con lo que obligó a las tripulaciones de las naves de la Primera Navegación a navegar con una valor de la milla que jamás ha tenido existencia física o teórica real.

En el próximo capítulo dejaré a un lado el cálculo numérico y reemprenderé la biografía colombina tratando de explicar esas lagunas que los colombinistas niegan o dejan a un lado.. aquellas que pueda, naturalmente, porque creo que habrá temas en los que será muy difícil alcanzar conocimientos fiables en base a la documentación existente, la que el rabo del zorro dejó aislada entre algunos matorrales.


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3 respuestas

11 06 2008
Colombine

muy buen trabajo ..me encanta y eso que llevo dos horas leyendo ..pero lo de los números nos e me da…pero bueno, ya iré hilando …

12 06 2008
julio navarro

Bien, intento recapitular también yo sobre los conocimientos que he ido adquiriendo a través de tu blog.

1.-Ptolomeo (como por otra parte parece lógico) SI conocía las dimensiones del planeta

2.-Nuestra impresión de que esto no era así, es porque partimos de unas tablas falseada por la retraducción desde el árabe, y la traslación (corrimiento)de los parámetros para incorporar el cero

3.-La escuela de Mallorca utiliza una escala 3/4, debido a que el paralelo del mediterráneo tiene esa relación de perímetro con el ecuador.

4.-Colom tiene conocimientos avanzados de lectura y confección de portulanos y mapas

5.-Colom llega (al menos sobre el mapa) de Hierro a La Española siguiendo la distancia más corta, ésto es un círculo máximo. Por eso puede dibujar un mapa en rejilla con cuadrados que miden lo mismo.

6.-La milla utilizada por Colom es la náutica, ya que es la natural para las dimensiones del mundo. (Y ya hemos visto que las dimensiones son correctas)

José Antonio, si he cometido algún desliz, te agradecería que me lo hicieras saber.

Un fuerte abrazo.

12 06 2008
José Antonio

Todavía no he dicho por donde llega Colón a La Española, sino que mide por esa ortodrómica.

Ya veremos más adelante primero como es la proyección que me permite hacer eso y en virtud de la proyección como es la navegación sobre las cartas, ya que no se “navega” igual sobre una Mercator que sobre una proyección de Lambert por ejemplo.

La carta, marca la forma de navegar, hasta hace poco tiempo las navegaciónes eran siguiemdo un rumbo constante (el eje de la nave corta siempre al meridiano local con el mismo ángulo) y para esa navegación (que se llama loxodrómica) la Mercator es ideal, pero ahora con radiofaros y radiobalizas se navega corrigiendo el rumbo permanentemente para que el eje de la nave enfile siempre a la dirección que le marca la señal electrónica; se vuelve a la navegación ortodrómica, a la de menor distancia entre dos puntos, lo que ha supuesto para los aviones importantes ahorros de combustible, y prescindir de la figura del “mecánico de vuelo”.

Por lo demás todo correcto.

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