Claudio Ptolomeo, bibliotecario de la Gran Biblioteca de Alejandría allá por el 150 d.C. dejó escrita una Geografía donde situaba sobre una mapa de la eukumene (la zona conocida de la Tierra en la Antigüedad Clásica) mas de veintidós mil lugares, y además, explicaba como re realizaba un mapa plano proyección de esa zona esférica. La obra sitúa a las Islas de Fortuna (no Afortunadas, que el que proporciono esa traducción se podía haber dedicado a otra cosa) que son las actuales Canarias en el origen de tal mapa.
La obra permaneció perdida en la Alta Edad Media, hasta que en el siglo XIV y prácticamente coincidiendo con la desaparición del Temple un monje bizantino de nombre Planarius descubrió un manuscrito en griego en el monasterio donde residía; como el griego era una lengua desconocida en la Cristiandad, la obra tardó casi un siglo en ser traducida al latín quedando definitivamente cerrada esta traducción por Jacobus Angelus a principios del siglo XV. Con esa traducción se hizo una versión germana en la Universidad de Ulm y en 1482 apareció publicado el primer mapa basado en la Geografía de Ptolomeo firmado por Nicolaus Germanus.
En la imagen de la izquierda he hecho un extracto de la zona del mapa donde se sitúan Las Islas de Fortuna, que son esas islas pequeñitas de colores amarillo, rojo y verde muy próximas a la franja blanca repleta de rótulos.
Que yo haya podido investigar, el primero en percatarse de que las Islas de Fortuna no estaban situadas en el inicio del mapa fue el profesor Laguarda Trías, se ve claramente que existe mar a la izquierda de esas islas, y Ptolomeo afirma en su obra que ellas están sobre el primer meridiano del mapa, es evidente que en este mapa existe un meridiano anterior al de Las Islas de Fortuna.
Pero si ahora contemplamos la figura de más abajo, que es la que según las traducción Ptolomeo para realizar una proyección plana de la superficie esférica terrestre (si es necesario pinchad en
la imagen para verla ampliada) vemos que comienza con el meridiano 0, y tiene una línea que parte desde el punto superior cada cinco grados y finaliza en los 180 grados; y eso no lo pudo escribir Ptolomeo ya que él desconocía el cero como origen, el necesariamente utilizaba el 1 para el primer lugar por la misma razón que la cuenta de los años y de los siglos, comienza en el I, el cero lo introdujo la cultura Islámica que lo importó de la India como los numerales árabes. Y este error se sigue manteniendo en todas las Universidades del mundo.
La obra que encontró Planarius fue una retraducción al griego partiendo de un manuscrito árabe.
Y si fuese por el dibujo del mapa, la cosa no tendría mayor significado, pero es que ese error afecta a todos los números de la obra, porque como ya he explicado los números griegos eran sus propias letras del alfabeto:
Aquí está la tabla de los números griegos, la columna sombreada de amarillo corresponde al valor verdadero de las letras griegas, mientras que la que está a su derecha es el valor ficiticio introducido por la retraducción al griego del original árabe, miremos en esa tabla en el grupo de “centenas” el valor de la letra X (ji) realmente son 600 pero por culpa de ese cambio el valor que ha quedado para la Historia es el de 500, así que cuando nos están diciendo que Ptolomeo utilizaba el módulo de 500 estadios olímpicos por grado, en realidad es falso. Ptolomeo utilizó para sus cálculos y proyecciones un módulo de 600 estadios olímpicos por grado. Y eso lo sabía Colón, de ahí que en en el anagrama de su firma figure una A, porque únicamente cuando esa A recibe el valor correcto: 1, es cuando se puede localizar con exactitud el destino de Bixder.
¿Cuanto vale un estadio olímpico? gracias al Nilómetro es decir a un lugar específico donde se iban marcando las subidas anuales de río se ha llegado a la conclusión que 10 estadios olímpicos equivalen a una milla náutica (con mucha aproximación) es decir que el módulo que realmente utilizó Ptolomeo equivale a que un grado de longitud de círculo máximo tiene 60 millas náuticas, y eso, es el valor actual del circulo máximo medio de la Tierra.
Así que el tamaño real de la Tierra lo sabía Ptolomeo, lo supieron los árabes de la Escuela de Sabiduría de Bagdag, lo supieron los cartógrafos que trabajaron para la Orden del Temple, y lo sabía el propio Colón. Pro a nadie le interesó revelar un secreto que aún permanece escondido porque a pesar de los trabajos de Laguarda Trias y míos, las Universidades siguen desdeñando nuestra aportación. La cuestión es ¿por qué interesó a todo el mundo mantener ese secreto?














Veo en este post la respuesta a mis groseras mediciones a través de Google earth, que me llevaban a una milla de longitud muy similar a la milla náutica actual.
¿Y todo debido a una traslación de valores en la tabla?
Ya sé que no tienes tiempo, pero te encantaría leer “Cántico a San Leibowitz”, donde unos monjes copistas acaban dibujando angelotes al copiar un “azul” atribuido a su santo fundador (un físico nuclear) donde aparece un diagrama
Me parece que si es muy antigua (de los 70-80) la leí es su época porque recuerdo esa temática…
¿por qué? ..Eso mismo digo yo ….