Puertos y vinos.
16 05 2008Pues mientras el Almirante nace es hora de hacer un pequeño «receso» como dicen en las películas de juicios en América (USA) y si leíste Colón y la carta templaria ya sabes que el vino de Oporto es una de mis debilidades, y si no lo has leído ya te lo he contado; así que ahora vamos con una copa de Ferreira blanco, muy frío, que aunque la baja temperatura duerma los aromas, como la tomo despaciosamente mientras escribo llego al final de la copa cuando el vino está a la temperatura ideal, y con ese trago recoges exactamente todo el sabor y el olor de esa exquisitez que los británicos se autoregalaron a costa de los portugueses. Por cierto, jamás le pongas hielo al vino para que se enfríe, mucho menos a un Oporto y ya es cadena perpetua si lo haces con un Ferreira.
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Y esto dicen..