Colón llega a Palos y olvida las barbas del vecino (Primera parte).

11 05 2008

Con las primeras luces del alba las tripulaciones de las dos carabelas se fueron poniendo en pie; casi nadie había dormido en esa noche y la ansiedad y el apresuramiento se reflejaban en sus movimientos y en los ademanes. Los desplazamientos eran rápidos y precisos, las mentes de los hombres ejecutaban una acción aún antes de haber finalizado la que estaban realizando, y algunas veces, de forma instintiva, las extremidades obedecían esa orden mental que resultaba inoportuna, adelantada en el tiempo. Un juramento sofocado buscaba expandirse con el viento, y el hombre que había marrado en la maniobra rectificaba aún antes de que esa onda sonora alcanzase la amura contraria en la que él estaba situado.

Leer el resto de esta entrada »