Isabel la Católica no llegó a reina de Castilla «porque sí» si no que se lo tuvo que «currar» muy mucho; el rey precedente se llamaba Enrique, el cuarto de los reyes con dicho nombre y se le conoce también con el sobrenombre de «el impotente» para que veas que «prensa del corazón» ha existido desde muy antiguo porque tal, llamémosle, defecto nunca se pudo demostrar y es más tuvo una hija: Juana… que recibió el apodo de «la Beltraneja» porque decían era hija de un noble llamado Beltrán de la Cueva; lo que si quedó probado es que su mujer le adornó la parte noble de la frente con esas prominencias óseas que contribuyen a realzar la belleza de los venados, ciervos y toros de lidia pero que en los humanos, aunque no son nunca visibles, sirven más de befa, mofa y escarnio para el portador (nunca si se es portadora) que de admiración estética.
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Y esto dicen..