El IV Centenario del "descubrimiento"
3 05 2008El aldabonazo que el libro de Irving dio en los Estados Unidos resonó en Europa y al mismo tiempo que la historiografía comenzó a desarrollarse como ciencia auxiliar de la Historia, los eruditos de las universidades comenzaron a preocuparse de la biografía colombina y fueron buscando, y apareciendo, documentos que comenzaron a mostrar la evanescencia del personaje en estudio.
Nos vamos acercando al año del cuarto centenario, Estados Unidos comienza con anterioridad a preparar la «gran fiesta» y en el «corral» de su casa tiene un inquilino que le estorba: España potencia colonial en la isla de Cuba; España, responsable del olvido de la biografía colombina ¿cómo va a participar en los faustos? Al mismo tiempo el país americano se va llenando de inmigrantes, muchos de ellos italianos, y llega a alcanzar una población de más de 62 millones de habitantes mientras masacra a los indios en dos cortas guerras reduciendo a aquellos que han logrado salvar la vida a zonas despobladas y escasas de recursos que denominaron «reservas».
Y los emigrantes italianos que van llegando comienzan también a reconocer a Colón como algo propio, como algo pura y netamente italiano que ahora comparten con el país que les ha acogido. Castilla, España, está de más, olvidó al «héroe» por excelencia e Italia reclama su paternidad reconocida por su hijo Hernando en su Historia del Almirante y por fray Bartolomé de las Casas en su Historia de las Indias y olvidada por esos españoles pendencieros y subdesarrollados (dijo la sartén al cazo –aparta que me tiznas- o como dicen en Venezuela –cachicamo llamando a morrocoy conchúo-)
En Italia nos encontramos como rey a Víctor Manuel II que tras lograr la reunificación del país logró introducirlo entre las grandes potencias del momento, y con un primer ministro Francesco Crispi cuya política tiene como fin el esplendor y la grandeza italiana (obra continuista de la última parte de la política del primer ministro anterior) por lo que esa «expo» del 4º centenario representaba para el rey y su primer ministro un desafío para conseguir una idea de aglutinación de un país reunificado y de prestigio ante el resto de las naciones del mundo, así que no bastaba con lo escrito por los biógrafos del Almirante había que «encontrar» a Colón, su nombre y el de su familia y demostrar para siempre la genovesidad colombina.
¿Y en España? Pues en España –María Cristina me quiere gobernar, y yo le sigo le sigo la corriente, porque no quiero que diga la gente… - El joven rey que se enamoró de aquella jovencita sevillana, que a pesar de las advertencias de sus paisanos –no te vayas de Sevilla que en llanto volverse puede el clavel de tus mejillas- acabo de inquilina en el Palacio de Oriente madrileño junto a los jardines de Sabatini, frente a la «quinta de sordo» que fue residencia de don Francisco de Goya y Lucientes paseado por la Inquisición con el capirote de penitente por mor de aquél «deseado» Fernando VII al que el propio pueblo trasladó por la capital del Reino tirando de un carro al grito de «viva las caenas». Esa mujer que fue para el tenorio Alfonso XII Inés de su vida, murió en Aranjuez en los jardines de un palacio que eternamente recordará esa historia de amor, a la que ha contribuido decisivamente el Concierto del maestro Rodrigo, y tras la muerte de ella a él le fueron a casar con Maria Cristina. Pero él, quizás añorándola, quizás buscando ese «punto de contrición que da a un alma la salvación» corrió a su llamada dejando a María Cristina embarazada y como regente del Reino.
Y María Cristina y sus ministros no andaban como para preocuparse en fatuos de prestigio, bastante les costaba mantener lo poco que quedaba del Imperio (Cuba, Filipinas, Marruecos, Sahara y Guinea) e intentar que el país avanzase económicamente hacia algún lado; mientras, los más avanzados ya vislumbraban la presión que se iba ejerciendo sobre Cuba por aquellos que una vez terminada la Guerra de Secesión y las Guerras Indias necesitaban mantener en marcha la industria militar que se estaba desarrollando a un ritmo acelerado en aquél lado del Atlántico.
Y en ese contexto triunfal de USA, Italia y los ítaloamericanos un investigador histórico italiano: de Lollis publica un ingente trabajo recopilatorio de documentos sobre Colón y sus viajes que todavía hoy es la Biblia de los colombinistas La Raccolta Colombiana, y el IV Centenario abrió sus puertas al mundo a mayor gloria de los dos países que lo promocionaron. Y ellos han marcado, desde entonces, los derroteros que debe de seguir la investigación colombina si se quiere pertenecer al mundo de la ortodoxia académica.





































Jaja…María Cristina no quiere Gobernar , ..pero lo hacían por ella ..
Los que si parece que querían eran sus descendientes y parece que siguen querióndolo ….
Entiendo que haya tesis oficiales y entiendo que hay mucho Jiménez del Oso, por ahí, pero no podemos olvidar que los grandes avances de la ciencia y la investigación, se han producido al fallar algo y obligar a torcer el camino.
Puedo entender que se crea que los hechos han sucedido de una manera, pero no el que se impida demostrar que algo no es así. Eso ya no es historia, es poder y entonces estamos hablando de otra cosa.
Luego curiosamente, cuando hay un nuevo descubrimiento, anda que no hay de los que intentan aprovecharse…